Editoriales

El barril de Diógenes

Autor: Javier Marín Larruga

Nº de páginas: 546

Idioma: español

Editorial: Amargord Ediciones

El autor, nacido en Madrid en 1958, luego de una infancia y juventud de rebelde y desengañado sumido en lo que él llama sociofobia, decide, como reportero “free lance” ir a buscar por el mundo lo que tanto le tortura: al ser humano limpio de corazón y capaz de comprender su lugar en el mundo. Engancha.

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El autor, nacido en Madrid en 1958, luego de una infancia y juventud de rebelde y desngañado sumido en lo que él llama sociofobia, decide, como reportero “free lance” ir a buscar por el mundo lo que tanto le tortura: al ser humano limpio de corazón y capaz de comprender su lugar en el mundo. Su búsqueda le llevará a Marruecos, Pakistán, Líbano, Canadá, Bangladesh, siempre en contacto íntimo con las capas más desfavorecidas, en medio de guerras o situaciones desesperadas de pobreza y penuria. Su visión de la India es descarnada y casi siempre cruel, pero en medio de tanta tragedia, el autor encuentra y reconoce lo que buscaba: a él mismo. Reconciliarse consigo mismo y con lo mejor del ser humano. Engancha.

TEXTO CONTRAPORTADA:

El barril de Diógenes es una autobiografía dura y descarnada, pero real. Y es ahí donde radica la fuerza de esta narración, más que en sus exóticos escenarios y situaciones estrambóticas, dramáticas e hilarantes a partes iguales. Su autor vivió, y vive, al margen de los cánones sociales y lo políticamente correcto. Declarado por la psicología "sociofóbico", Javier Marín es un descastado, un descastado cuya ética y forma de vivir la vida en nada se parece a la del ciudadano de a pie. Emociona y escandaliza a partes iguales. Durante más de 25 años ha "trotado" por un mundo que ni comprende ni acepta. Ha sido testigo presencial y actor directo de varios conflictos bélicos buscando una respuesta que jamás econtró. O quizá sí. Tras años de diáspora infértil descubrió que la vida, o al menos lo más valioso de ella, radica en la simpleza de los sentimientos como el amor: el verdadero motor del ser humano.